LOS PIRINEOS 2014

By 28 de julio de 2015 Noticias, Rutas Cicloturista

Con una alineación compuesta por 10 globeros (+2 que se sumarían al día siguiente), nos encaminamos hacia el núcleo central del Pirineo Francés, concretamente a Arreau, donde instalamos nuestro centro de operaciones.

Tras la repartición de los apartamentos, las 2R (Ramón-Ramiro), ejercen de Masters Chefs y nos deleitan en lo gastronómico, con una copiosa cena a base de una receta de pasta tradicional regada con unos buenos caldos de la tierra. Una vez finalizada y tal y como recomiendan todos los nutricionistas, nos metemos en la cama con la tripa más llena que Zara en un día de rebajas.

La noche se hace larga, ya que gracias al nulo plumaje de la almohada y a la banda sonora provocada por unos estruendosos ronquidos provenientes del otro apartamento (y hasta ahí puedo leer …), apenas puedo pegar ojo.

 

ETAPA 1.  BALÉS – PEYRESOURDE – AZET

Balés-Peyresourde-Azet

El día amanece soleado y con temperatura agradable, excelente combinación para empezar a dar pedales. Después del desayuno de rigor, nos vestimos de romanos, ensillamos nuestras flacas y cabalgamos hacia la campiña francesa por un enlace de unos 50 kms que nos acercará hasta la localidad de Mauleón-Barousse, donde dábamos así inicio al primer puerto del día, el Col de Balés (el único puerto que no había ascendido de todos los que componían nuestro Tour particular)

Los primeros 7 kms son de transición y discurren paralelos al río, así que sintonizamos el dial de chill out y así agrupaditos, aprovechamos a disfrutar de las vistas que nos ofrece el puerto. A partir de entonces llega la zona más dura en medio de un frondoso bosque donde el grupo se empieza a fragmentar y cada uno va subiendo a su ritmo.

Con el paso de los kilómetros el bosque se va diluyendo y va dando paso a las altas verdes praderas que conducen a la cumbre, un auténtico espectáculo.

Reagrupamiento en la cima, foto de rigor y con los chubasqueros ya colocados, damos inicio al vertiginoso descenso que nos conducirá hasta el inicio del segundo puerto del día, el Col del Peyresourde.

Un puerto éste, bastante constante en lo que a porcentaje se refiere, nos movemos siempre en unas cifras en torno al 7 y 8%. La verdad que el puerto en lo paisajístico, si exceptúamos los 2 últimos kilómetros, no ofrece gran cosa a nivel visual.

Aquí ya, con la inestimable ayuda del calor húmedo y de la pestosidad del puerto en sí, su alianza empieza a hacer las delicias a los presentes. Por lo que algún integrante del grupo decide cambiar de equipo y se pasa del Amore Vita al Pájaras Playas.

Tras superar las últimas rampas, alcanzamos por fin la cima y llega así el único avituallamiento de la jornada. A unos 100 mts. divisamos lo que parece ser un oasis en el desierto, un BAR con terraza. Así que afilamos el cuchillo, metemos cuneta y una vez aposentados sobre las sillas, aprovechamos la ocasión unos, para hidratarnos a base de cervezas acompañadas por algún bocata de fuet o sandwich saucisse (como dicen ellos), y otros, a degustar la variedad de gofres de la que disponían.

Una vez avituallados, proseguimos nuestra ruta iniciando el descenso que nos conduciría hasta la localidad de Génos. En este punto, algunos integrantes del grupo y en previsión de los desniveles de la  jornada siguiente, deciden dar por finalizada la etapa y se encaminan hacia Arreau por el Tontódromo del Valle del Aure.

El resto iniciamos el que sería el último puerto del día, el Col de Azet. Un puerto corto pero exigente, diseñado a base de curvas de herradura que nos brindan unas magníficas vistas de todo el Valle de Louron en general y del lago de Génos en particular.

A ritmo bachata llegamos a la cima (la cima en la que Induráin se enfundó su primer maillot amarillo del Tour) y disfrutamos de las espectaculares vistas que nos ofrece la vertiente de Saint Lary Soulan, con el Pla D’Adet como telón de fondo.

col-azet

Tras la foto de rigor, iniciamos la bajada en la que gracias al “gravillon” depositado en las curvas, los cruzaítos son los protagonistas del repertorio descender, bufff.

Finalizado el descenso que nos lleva a Saint Lary, nuestro siguiente reto era el Col de Pla D’Adet, pero tras diversas deliberaciones por los presentes, se decide omitirlo ya que el horario era ya un poco escaso y la noche se podía echar encima a alguno.

Así que sintonizamos el dial de Metal y a ritmo AC/DC, completamos los 12 kms. que nos separan de Arreau.

Una vez en el pueblo y por causas ajenas a la organización, un integrante del grupo se desorienta en las 3 tristes calles del pueblo y no vuelve a aparecer hasta una hora más tarde. Albertooooooooo!!! Mon Dieu!!

Tras una reconfortante ducha, nuestros Master Chefs particulares ya nos tienen preparada la “merienda” a base de papas y huevos fritos, cuyos platos no habría ni que pasarlos por agua para limpiarlos.

Una vez ya merendados, salimos de los apartamentos para realizar una excursión por el pueblo. Resumiendo, típico pueblo pirenaico francés en el que el gran trasiego de gente y su ensordecedor bullicio dificulta nuestro paso por sus calles.

Una vez elegido uno de los cientos de bares que conforman la oferta del pueblo, nos aposentamos y disfrutamos de unas merecidas Grimbergen mientras disertamos sobre si el coyote cogerá algún día al correcaminos.

Damos así finalizada una gran jornada de ciclismo que tendrá su continuación al día siguiente.

 

ETAPA 2.  ASPIN – TOURMALET – HOURQUETTE D’ANCIZAN

Aspin - Tourmalet - Hourquette d'Ancizan

Ya con la alineación al completo (Fran y Roberto llegaron la noche anterior), nos disponemos a dar inicio a la segunda y última etapa de nuestro stage pirenaico.

Después del pertinente corte de cinta por parte de la autoridad local partimos en dirección oeste para iniciar la primera subida del día, el Col d’Aspin

Esta vez parece que al sol le va a costar desperezarse, pero poco a poco se va abriendo camino entre las nubes.

El puerto no ofrece altos porcentajes al principio pero con el paso de los kilómetros el desnivel va in crescendo, así que nuevamente volvemos a sintonizar el dial de chill out para disfrutar de las vistas que nos ofrece el puerto, unas bellísimas estampas de las cumbres pirenaicas.

Coronamos en perfecta armonía, retrato y para abajo, para llegar así a Campan donde homenajearemos al puerto mítico donde los haya y que tantas páginas de la historia del ciclismo ha rellenado, el Col du Tourmalet.

Sobre este puerto no me extenderé porque es de sobra conocido por todos, así que resumiendo, unos contando batallitas de las gestas ciclistas vividas en este puerto y otros subiendo concentrados en no perder cadencia en cada pedalada.

Por fin, hacemos cumbre y caras de satisfacción de todos los expedicionarios, ya que alguno ha alcanzado los 2115 mts. de altitud sin necesidad de oxígeno. Muy meritoria la hazaña de todos estos “chavales”.

Foto grupal que quedará en la retina de más de uno, para seguidamente dar inicio a unos de los momentos más gozosos de las dos etapas, el descenso del Tourmalet por la Mongie.

Tres destalentaos protagonizamos una bajada a lo moto GP, en la que disfrutamos como verdaderos enanos. Velocidad de vértigo y trazado de curvas a lo Valentino que nos hacen llegar a Campan con los pelos como escarpias (no tanto como al conductor del autobús)

Reagrupamiento para proseguir hacia el último puerto del día, la Hourquette d’Ancizan. Un precioso puerto que discurre por praderas y zonas boscosas, verdaderamente un auténtico placer para los sentidos. Así que con calma chicha vamos descontando los kilómetros que restan hasta la cima.

Una vez llegados al alto empiezan a caer las primeras gotas de lluvia que unidas al mal estado del asfalto, harán que en el descenso hasta Ancizan haya que extremar las precauciones para no tener ningún tipo de percance.

De ahí ya sólo nos restan 5 kms para llegar a Arreau y dar por finalizada nuestro stage en los Pirineos.

Un auténtico placer haber podido compartir esta aventura alpina con los BTT Berriozars’ boys.

Nos vemos el año que viene.

Miguel O.
El cronista bicicletero